Las cosas no pasan por casualidad. Todas las acciones que hacemos y las de los demás seres provocan ciertas cosas, cosas que alteran de una u otra forma la realidad, nuestra realidad. No hay momentos casuales, no hay milagros pero tampoco hay, en cierta forma, un destino. El destino que hay es el que nosotros vamos creando y no el que algún ser divino nos ha impuesto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario